Los marcadores del contrato

Un marcador es un hueco que se escribe en el texto de una plantilla de encargo y que se rellena solo al imprimir el contrato. Se escribe entre llaves, con el grupo y el dato separados por dos puntos: {cliente:nombre}, {encargo:total}, {procedimiento:juzgado}.

La idea de fondo es que el clausulado no guarda datos, los va a buscar. Cuando se redacta una plantilla no se escribe el nombre de ningún cliente ni el número de ningún expediente: se escribe el hueco, y en el momento de generar el PDF el plugin recorre las fichas del programa y lo rellena. Por eso una misma plantilla sirve para todos los asuntos, y por eso corregir un dato mal escrito no se hace en el contrato sino en la ficha de la que sale.

El catálogo completo de marcadores disponibles está en la pestaña Marcadores de la ficha de cada plantilla, agrupado por temas y con un botón para copiar cada uno al portapapeles. Este documento no lo repite: explica de dónde salen los datos y qué esperar de ellos.


De dónde sale cada dato

Los marcadores están agrupados por su origen, y el nombre del grupo es literalmente la ficha de la que se lee.

{empresa:...} — el despacho. Sale de la ficha de la empresa, en Administrador › Empresas: nombre, CIF, domicilio, localidad, provincia, código postal, teléfono, correo y web. Los datos colegiales —colegio, número de inscripción en el Registro de Sociedades Profesionales, compañía y número de póliza del seguro de responsabilidad civil, y los datos registrales— salen de la pestaña que LawFirm añade a esa misma ficha. Y {empresa:iban} toma la primera cuenta bancaria que tenga la empresa dada de alta.

{abogado:...} — el letrado que firma. Es el agente asignado al pedido, no el usuario que imprime. Sus datos vienen repartidos: el nombre, de la ficha del agente; el DNI, el domicilio, la localidad, el teléfono y el correo, de su contacto asociado; y el colegio y el número de colegiado, de la pestaña de letrado que LawFirm añade a la ficha del agente.

{cliente:...} — quien encarga y paga. Sale de la ficha del cliente del pedido. Se imprime la razón social, no el nombre comercial, porque es la denominación que comparece en un contrato.

{firmante:...} — quien comparece y firma. Cuando el cliente es una persona jurídica, es el contacto elegido como firmante en el propio encargo, y de él salen nombre, DNI, cargo, domicilio y localidad. Cuando el cliente es una persona física no hay firmante que elegir: comparece él mismo y sus datos se toman de su contacto de facturación.

{expediente:...} — el asunto. Sale del expediente que el pedido tiene enlazado por su código: el propio código, la materia, el asunto, la referencia interna, la fecha de inicio y la parte contraria.

{procedimiento:...} — el pleito. Sale del procedimiento judicial dado de alta dentro de ese expediente: su tipo, el número de autos, el juzgado y la fase procesal.

{encargo:...} — lo pactado. Sale del propio pedido y de sus líneas: el código, la fecha, el objeto del encargo, la base y el total, la provisión de fondos, la forma de pago, y según el régimen de honorarios el porcentaje sobre el resultado o la cuota de la iguala con su periodicidad.


La cadena de dependencias

Merece la pena entender cómo se encadenan, porque explica casi todos los huecos que aparecen en un contrato.

Todo arranca del pedido, que es el encargo. Del pedido salen directamente el cliente, el firmante, el agente y las condiciones económicas. El pedido apunta al expediente por su código, y del expediente cuelgan el procedimiento y la parte contraria.

De ahí se siguen tres consecuencias prácticas:

  • Un encargo sin expediente —el caso típico es la iguala, que no es un asunto concreto— no resuelve ningún marcador de expediente ni de procedimiento.
  • Un encargo sin agente asignado no resuelve ningún marcador de abogado, y el contrato sale sin identificar al letrado que comparece.
  • Un expediente al que todavía no se le ha dado de alta el procedimiento resuelve los marcadores de expediente pero no los de procedimiento, que es lo normal cuando se firma el encargo antes de presentar la demanda.

Dos detalles que conviene saber

Hay dos sitios donde el plugin elige por el usuario, y no siempre se elige lo que uno esperaría.

Del expediente se imprime el primer procedimiento, por orden de alta, no el más reciente. En un asunto que ha pasado por varias instancias y tiene un procedimiento por cada una, el contrato imprimirá el de primera instancia. Si se está redactando el encargo del recurso y se quiere que salga el de la instancia superior, hay que tenerlo en cuenta.

De las partes contrarias se imprime la marcada como principal. Si ninguna lo está, se toma la primera que se dio de alta. En un asunto con varios demandados, marcar la principal es lo que decide cuál comparece en el contrato.


Los marcadores de bloque

Casi todos los marcadores devuelven un dato suelto, pero tres devuelven contenido generado, más largo y con formato propio. En el catálogo aparecen señalados como bloque.

{encargo:hitos} imprime la tabla con el desglose de lo que el encargo compromete. Solo entran las líneas del pedido marcadas como Actuación: las de tipo Concepto —suplidos, gastos, textos— quedan fuera del desglose de honorarios. Las columnas de cantidad y precio unitario solo aparecen si alguna línea lleva más de una unidad, de modo que un contrato con conceptos sueltos sale con una tabla limpia de concepto e importe. Y las líneas a las que se ha renunciado se imprimen igualmente: renunciar es una decisión posterior a la firma, y el contrato tiene que seguir diciendo lo que se firmó.

{expediente:contraria} imprime la identificación de la parte contraria. Cuando el expediente todavía no tiene ninguna, no deja el hueco vacío ni rompe la frase: escribe «una parte contraria que no consta determinada a la fecha de este documento», que es una redacción válida para firmar.

{procedimiento:referencia} es el que más se adapta. Compone la frase con lo que haya, y cambia según lo que falte: con todo, «el procedimiento Ordinario, autos nº 345/2026, seguido ante el Juzgado de Primera Instancia nº 4 de Valencia»; sin juzgado asignado todavía, corta en los autos; sin número de autos, «el procedimiento Ordinario, seguido ante el Juzgado…»; sin autos ni juzgado, «el procedimiento Ordinario, pendiente de iniciarse a la fecha de este documento»; y si el expediente no tiene procedimiento ninguno, «la actuación en fase previa, sin que a la fecha de este documento se haya iniciado procedimiento judicial».

Esos tres bloques permiten redactar una cláusula que funciona en todos los estados del asunto sin escribir variantes de la plantilla.


Un ejemplo

Una cláusula redactada así en la plantilla:

El Letrado se compromete a la dirección técnica de {procedimiento:referencia}, frente a {expediente:contraria}, por un importe total de {encargo:total}, del que el Cliente entrega en este acto la cantidad de {encargo:provision} en concepto de provisión de fondos.

sale impresa así en un asunto ya presentado:

El Letrado se compromete a la dirección técnica de el procedimiento Ordinario, autos nº 345/2026, seguido ante el Juzgado de Primera Instancia nº 4 de Valencia, frente a Construcciones Ejemplo S.L., por un importe total de 3.630,00 €, del que el Cliente entrega en este acto la cantidad de 1.000,00 € en concepto de provisión de fondos.

y así en el mismo asunto antes de presentar la demanda, sin haber tocado la plantilla:

El Letrado se compromete a la dirección técnica de la actuación en fase previa, sin que a la fecha de este documento se haya iniciado procedimiento judicial, frente a Construcciones Ejemplo S.L., por un importe total de 3.630,00 €, del que el Cliente entrega en este acto la cantidad de 1.000,00 € en concepto de provisión de fondos.

Conviene fijarse en la concordancia al redactar: los bloques devuelven frases que empiezan por artículo, así que la cláusula se escribe para encajar con ellas.


Qué pasa cuando falta un dato

Un marcador sin dato nunca se imprime en blanco. Si al generar el contrato el valor no existe, el marcador sobrevive tal cual en el papel, con sus llaves a la vista.

Es deliberado. Un hueco visible en mitad de una cláusula avisa de que a ese contrato le falta algo y detiene la firma; un hueco silencioso pasa desapercibido y se firma un contrato incompleto. Ver un {firmante:dni} impreso es molesto, pero mucho menos que descubrir tres meses después que el apoderado que firmó no quedó identificado.

Hay dos casos donde esto se aplica a propósito aunque el dato exista técnicamente. El porcentaje sobre el resultado y la cuota de la iguala no imprimen un cero cuando están vacíos: un contrato a resultado con un 0 % pactado, o una iguala con una cuota de cero, no es lo que nadie firmó, y es preferible que el marcador se quede a la vista. Lo mismo hace {encargo:hitos} cuando el encargo no tiene ninguna línea de actuación: en lugar de imprimir una tabla vacía, deja el marcador.


Los dos momentos en que se resuelven

Los marcadores se rellenan en dos situaciones distintas, y no resuelven lo mismo.

Al exportar la vista previa desde la ficha de la plantilla, se genera un PDF de prueba para revisar la redacción y la maquetación. Como una plantilla suelta no tiene ni cliente ni caso ni encargo, ahí solo se resuelven los datos del despacho y del letrado. Todos los demás marcadores salen resaltados en amarillo, lo que sirve además como repaso visual de qué datos va a necesitar esa plantilla cuando se use de verdad.

Al imprimir el encargo desde el pedido, se genera el contrato real y se resuelve todo lo que haya. Aquí los marcadores que sobreviven salen sin resaltar, tal cual, porque el documento va a papel.


Cómo corregir un contrato mal impreso

Como los datos se leen de las fichas en el momento de imprimir, un contrato con un dato equivocado casi nunca se arregla tocando la plantilla. El orden es siempre el mismo: mirar qué marcador es el que ha salido mal o en blanco, ir a la ficha de la que se alimenta ese grupo, corregirla, y volver a imprimir.

Si lo que sale mal es el texto que rodea al marcador, entonces sí es la plantilla, y se corrige en sus secciones.

Y conviene recordar que el documento que vale es el que se firma en papel. La reimpresión es una comodidad: si después de firmar se corrigen las secciones de la plantilla o los datos de un contacto, el PDF que se genere saldrá distinto del papel firmado.

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