Actuaciones pendientes
Un encargo firmado es una lista de compromisos: lo que el despacho se ha obligado a hacer y todavía no ha hecho. La pestaña Pendientes de la ficha del expediente muestra esa lista y permite ir cerrándola.
Es el puente entre el encargo y las actuaciones ya ejecutadas.
Qué muestra
Una fila por cada línea de tipo Actuación de los encargos del expediente que aún tenga trabajo por hacer, con el encargo del que viene y su fecha, el concepto, y tres cantidades:
- Pactado: lo que dice la línea del encargo. No cambia nunca.
- Ejecutado: la suma de las actuaciones que ya se han registrado contra esa línea.
- Pendiente: la diferencia entre las dos.
Una línea desaparece de la lista cuando se ejecuta del todo o cuando se renuncia a ella. Lo ejecutado no se guarda en ningún sitio: se calcula sumando las actuaciones enganchadas a la línea, así que nunca puede quedar desincronizado de la realidad del expediente.
Aceptar: convertirlo en actuación
El botón Aceptar registra la actuación y la engancha a su línea del encargo. Toma el concepto, el precio y la referencia de la línea, y la fecha de hoy.
Junto al botón hay una cantidad, propuesta con lo que queda pendiente y editable. Ahí está la clave de la ejecución parcial: si un compromiso de tres unidades se cumple de una en una, se acepta una cada vez y la línea sigue apareciendo con las dos que faltan.
A partir de ahí la actuación es una actuación normal: se puede completar desde la pestaña Actuaciones y entra en la facturación como cualquier otra.
Renunciar
El botón Renunciar retira el compromiso de la lista de pendientes sin tocar la cantidad pactada del encargo. Es para lo que se decide no hacer: un recurso que el cliente no quiere presentar, una gestión que deja de tener sentido. Pide confirmación antes de aplicarse, porque no hay un botón de deshacer: para revertirlo hay que volver a poner la línea en estado Pendiente desde el propio encargo.
No se baja la cantidad de la línea a propósito. El encargo firmado tiene que seguir diciendo lo que se pactó, aunque después no se haya cumplido entero; la renuncia es una decisión posterior del despacho y del cliente, no una corrección del contrato.
Por qué no hay un estado «hecho»
Solo se guarda la renuncia, porque es lo único que no se puede deducir. Lo hecho ya lo suman las actuaciones y lo pendiente es la resta, y un dato que se calcula nunca miente. Guardar además un estado «ejecutado» obligaría a mantenerlo al día a mano y abriría la puerta a que dijese una cosa mientras las actuaciones dicen otra.